“¿Aliados o enemigos?” de Javier Lion Bustillo

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Tenía pendiente una entrada dedicada a este libro desde hace una semana. Me he estado resistiendo a llevarla a efecto porque siempre me gusta alabar las bondades de los libros, revistas, juegos…; que adquiero. Siempre positifffvo que diría aquel. Es evidente que en un blog personal habrá cosas buenas que decir sobre productos consumidos que cosas malas. Pasa en la mayor parte de blogs, pero me cuesta tener que criticar algunos aspectos negativos de esta compra. En primer lugar porque, como digo, no me agrada, pero en segundo lugar porque es el primer título que leo de la editorial HRM Ediciones y ansiaba poder realizar una reseña muy positiva. De todos modos con esta introducción no pretendo dar a entender que haya sido una mala compra sino que, como trataré de explicar a continuación, los errores que aparecen en el libro no son pocos y ello ha contribuido a no poder disfrutarlo como esperaba.

Empiezo por el final, por el último aspecto negativo que he percibido en el libro y ha sido el último porque hasta que hace unos días adquirí otro libro de HRM Ediciones no me pude percatar acerca de él y no es otra cosa que el tamaño del libro. Habiendo escuchado la entrevista que en Antena Historia, al que podéis acceder en la sección de podcasts del blog, a los integrantes de la editorial me enteré de que con un libro había ocurrido cierto problema que para solucionar requirió de cortar la portada y eso redujo en 3 mm. el alto del libro. En concreto se referían a Kadesh y Muskateer y pensé entonces que 3 mm. tampoco supondría mucho problema a nadie. Pues al adquirir hace unos días el segundo título que compro de HRM Ediciones, dedicado a la figura de Filipo II, resulta que sí que se aprecia una gran diferencia de tamaño entre ambos libros. No son tres sino cinco lo milímetros en los que difieren ambas medidas y colocados en la estantería se nota bastante. De todos modos esto es una pijada. Lo que importa en un libro es su interior y no la portada o el tamaño. Lo que ya no es una pijada es la enorme cantidad de erratas y problemas ortográficos.

Hay que decir en justicia que es el cuarto libro de la editorial dentro de su colección H de Historia y siempre que alguien comienza con algo suelen producirse errores y problemas por la falta de experiencia, es lógico y normal. Habría esperado que fuesen menos pero qué le vamos a hacer. Resulta, además, que el de Filipo II es el tercer libro de la mencionada serie, ojalá carezca de los problemas por los que pasó la edición de este otro título. El formato de estos libros es ligero en cuantro a tamaño y manejo de los mismos, son pequeñas monografías limitadas a 144 páginas en las que la pretensión es totalmente divulgativa. No superficial ni carentes de rigor, sino que por número de páginas y convicción de la propia editorial lo que se pretende es acercar al gran público así como a aficionados al conocimiento histórico temas que no sean tan habituales o conocidos y con los que acceder o ampliar la información, y hay que reconocer que el libro cumple en ambos aspectos. por un lado la Segunda Guerra Mundial en el Próximo Oriente no es que cuente con excesivos títulos. Si acudimos a una librería o biblioteca en busca de títulos sobre el conflicto en general los habrá y en buen número, incluso si centramos el foco en el frente occidental, la invasión de la Unión Soviética o la guerra en el Pacífico. Será mucho más complicado en cambio que podamos hallar libros específicamente sobre la guerra en el marco del Próximo Oriente a excepción del enfrentamiento en Egipto. Es por eso que me llamó poderosamente la atención y confirmo que me ha servido para ampliar lo poco que sabía acerca de las operaciones aliadas en Iraq, Líbano y Siria.

Pero ese disfrute por la temática y los nuevos datos obtenidos se diluye ante una lectura en la que uno se va encontrando erratas y ausencias a menudo. Incluso me dio por ir anotando las que fuese viendo cuando apenas iba por la página 53 y veinte páginas después lo dejé al percatarme que había anotado ya una quincena de errores. No entro en el exceso del uso de las comas porque es algo que no supone estrictamente una errata sino gusto personal y subjetivo por el uso o abuso de las comas. Sin embargo encontramos casos como los de un punto en mitad de una oración, repetición de parte de una oración de forma consecutiva, algunas minúsculas que deberían ser mayúsculas y hasta palabra inventada pues, que yo sepa al menos, el término aventurerismo no aparece en la RAE. Y no es cosa de una vez, creo que aparece en el libro como tres veces, con lo que será intencionado.

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En esta imagen, por ejemplo, se nos indica que se trata de un grupo de Me-100 alemanes esperando se repintados con los emblemas iraquíes. Pero en la Wikipedia para la misma imagen se nos indica que la imagen, del Bundesarchiv, pertenece al frente occidental. La vegetación invitaba a contrastar y comprobar si la imagen era realmente en Iraq. Entiendo que haya que buscar imágenes y no siempre se encuentren sobre el tema tratado o del tipo deseado y que sean creative commons pero habría bastado con mostrar al Me-110 indicando que es el mismo tipo de aparato enviado por Alemania para ayudar a los iraquíes de modo que no faltamos a la verdad.

Hay también un uso constante del pronombre él para referirse entiendo que a Hitler pero sin estar hablando de Hitler o mencionarlo previamente. No tiene sentido emplear ahí un pronombre personal para referirnos a alguien a quien ni siquiera estamos mencionando. Queda muy raro por lo poco usual que es algo así. También creo que el autor se repite bastante, continuamente recordando su poca atención a un frente mediterráneo. Con un par de veces que se indique es suficiente, no tiene por qué estar mencionándolo tanto. Le pasa también con otras cuestiones como que la Luftwaffe tras las pérdidas en Creta no estuviese en condiciones de afrontar una gran operación aerotransportada en Próximo Oriente. No molesta pero tampoco agrada el que se estén repitiendo las ideas. Con una vez que se le indique al lector algo debería bastar, pero insisto en que son apreciaciones personales y por tanto subjetivas. No desmerecen el valor del texto ni su calidad.

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Tampoco se salvan los mapas. En general están bastante bien, incluso no se echa en falta algún título para los mismos porque se aprecia que el primero es sobre las acciones en Iraq y los dos siguientes del avance en Líbano y Siria, pero en el primer mapa aparece un punto de localización sin el nombre al sur de Basora que podría corresponder perfectamente al puerto de Umm Qasr, el caso es que no sé indica qué localidad es. También había alguna localización mal escrita, como Kuneira en vez de Kuneitra, o en su denominación anglosajona, caso de Aleppo en vez de Alepo. No es que sea para tirarse de los pelos pero son detalles. También hay que añadir que cuando se incorporan mapas menores en blanco y negro para ayudar al lector a seguir la crónica del avance de las distintas columnas aliadas desde Palestina hacia Líbano resulta que no aparecen varias de las localizaciones mencionadas con lo que la ayuda es menor de lo que podría ser.

Hay también algún dato que no cuadra, como el hecho de que en la página 52 se nos indique que la ayuda alemana a los iraquíes consistió en un escuadrón de Me 110, otro de He 111 y otros aparatos de transporte para llevar el material militar, mientras en la página 62 aparecen listados únicamente  2 cazas Me 110, 6 bombarderos He 111 y 4 bombarderos Ju 52.

Si prescindimos de todo esto y nos quedamos con lo que se nos transmite el libro hay que destacar que está bien estructurado, cuenta con abundante información y el lector acabará comprendiendo la importancia para los aliados que supuso mantener el control de Iraq así como impedir la ocupación de los dos protectorados franceses en manos de la Francia de Vichy, junto a las curiosas paradojas que se dieron en aquella campaña ya que la Alemania nazi no tenía intención de hacer tal cosa, lo que se infravaloró la decisión, capacidad y determinación de las tropas francesas de Vichy en la región, y hasta momentos dantescos como aquella ocasión en la que la propia artillería aliada bombardeando las posiciones australianas en el río Litani.

Me gusta acabar este tipo de entradas recomendando la compra del libro. En este caso lo recomiendo si quien vaya a leerlo está sobre aviso de que se va a encontrar con erratas ya que, aún con eso y todo, es un libro que los interesados en la Segunda Guerra Mundial agradecerán y disfrutarán. Incluso aunque lean en el libro cosas como 2ª Guerra Mundial, jejeje.

Para finalizar recomiendo un episodio de Histocast, magnífico programa al que se puede acceder desde la sección de Podcasts de este blog, en su versión veraniega titulada Estíocast, concretamente su número 18 dedicado a la estrategia mediterránea de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Es apenas algo más de un cuarto de hora pero muy interesante pues supone una reflexión acerca de las alternativas que manejaba Hitler acerca de posibles actuaciones en el contexto mediterráneo conjugando de un lado los intereses italianos, españoles y de la Francia de Vichy así como, por otro lado, el cálculo de coste y beneficios con respecto al otro gran plan alemán de invadir posteriormente la Unión Soviética.

El sabor agridulce que me deja este ¿Aliados o enemigos? La SGM en el Próximo Oriente, 1941 no reduce en un ápice mi interés por las líneas editoriales de HRM ni me impedirá, por supuesto, adquirir un tercer título y todos los que pueda. Hay que colaborar, que llevan poco tiempo, están apostando por autores españoles y publicando títulos sobre temas muy interesantes. Le tengo muchas ganas al libro sobre Filipo II por ser uno de los personajes históricos que más me han interesado siempre en lo que al mundo antiguo se refiere, y echado el ojo a los títulos que supondrán futuras compras.

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