San Juan para iOS

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San Juan

Aunque no lo andaba buscando y hasta deseñaba su uso, cuando un familiar que no es precisamente consumidor de nuevas tecnologías me ofreció poder hacerme yo con el iPad 3 que le ofrecían por beneficios laborales a precio irrisorio no me lo pensé. Y en estas semanas de uso he de reconocer que se ha convertido en una herramienta de trabajo y ocio excepcional. Ya sabía de algunas de las bondades del aparato pero su elevado precio me hacía prescindir de pensar en comprarlo. Lo que no podía imaginar es que el iPad me iba a permitir disfrutar de una de mis aficiones, los juegos de mesa. Y es que a poco que me fui informando pude comprobar que existen no pocas adaptaciones al sistema IOS de Apple de juegos de mesa físicos, siendo la calidad de las mismas muy elevada.

Para mí no se trata de algo sustitutivo sino que perfectamente puede convivir con el disfrute del juego de mesa. Simplemente es una opción lúdica más que realmente se muestra como la mar de interesante. Se me ocurren situaciones como el permitir jugar un título que guste mucho en mesa de forma individual en el iPad haciendo la IA las veces de resto de jugadores (interesante cuando, como pasa en verano, los grupos de juego se disgregan por las vacaciones), poder jugar con personas que viven en la otra punta del país o del planeta y que, si no fuera por este tipo de aplicaciones, difícilmente podrían compartir mesa con uno para jugar (salvo si se coincide en algunas jornadas o evento similar y aún así esto sería muy puntualmente en el calendario); practicar estrategias de juego para luego ponerlas en práctica en la mesa, y hasta la posibilidad de conocer y probar un juego antes de comprarlo.

Esto último es lo que ha pasado en mi caso. Conocía la existencia de San Juan, el juego de cartas obra de Andreas Seyfarth, autor también de su hermano mayor, Puerto Rico; pero jamás había tenido ocasión de catarlo ni me había fijado especialmente en él (quizás precisamente por no haberlo visto jugar ni probado), así que no entraba en mi lista de deseables. Esto ha cambiado desde el mismo momento en el que adquirí el juego para iPad y pude probarlo. Me ha encantado y esto ha supuesto el que lo anote en la lista de futuribles. Por tanto, insisto, no necesariamente adquirir un juego para IOS equivale a no comprarlo y, por tanto, a perjudicar a la industria de los juegos de mesa. Puede ser que redunde positivamente en ella en determinados casos.

Antes de proseguir quisiera disculparme por la calidad de las imágenes pero jamás había tenido que fotografiar una pantalla, de modo que ignoro cuál es el mejor modo de hacerlo con mi cámara. Tendré que documentarme un poco de cara al futuro.

Al acceder a la aplicación se nos muestra la portada con sus opciones de menú. Hay que destacar la acertada elección del tema musical que acompaña al juego. Aunque es único no llega a hacerse cansino o repetitivo ya que queda en un segundo plano y se trata de una melodía muy ligera que le viene que ni pintada. De todos modos podemos silenciarla así como los efectos de sonido, tales como el oleaje, pues no olvidemos que nos encontramos en lo que será la ciudad portuaria de San Juan de Puerto Rico. Es recomendable comenzar leyéndose las reglas pero, incluso sin conocer el juego y prescindiendo de esa lectura del manual, mediante el tutorial queda claro cómo se juega, el objetivo y la función de las cartas. Por supuesto, quién haya jugado al título de mesa no necesitará leer las reglas ni probar el tutorial.

El juego está disponible en cinco idiomas: español, inglés, francés, alemán e italiano. Podemos cambiar el idioma en el icono de bandera que se muestra en la parte inferior izquierda de la portada. Al tratarse de un juego sencillo, las reglas son breves pero muy claras y funcionales. Vaya, que van al grano . Lo primero que se nos explica son los diferentes tipos de juego. Si bien es lógico que se empiece jugando en modo local ya aviso que lo que realmente mola es jugarlo online. Las partidas duran mucho más pero son más entretenidas y difíciles al competir junto a otros seres humanos. No obstante, San Juan permite jugar a varios jugadores en el mismo iPad.

No será por imágenes ilustrativas en el manual. Incluso la forma en que se disponen los jugadores en torno a la mesa virtual y la organización de los edificios que se van construyendo, así como las cartas y puntuación de cada jugador.

Los edificios son la salsa del juego pues no olvidemos que el objetivo es conseguir construir la ciudad de San Juan, cosa que sucederá cuando alguno de los jugadores llegue a la cantidad de doce edificios construidos.

Entre los edificios hay dos grupos. De un lado los de producción, que mediante la puesta en producción y la venta mediante el comercio otorgan bienes, esto es, nuevas cartas al mazo. Del otro lado las cartas de color violeta, que permiten realizar distintas acciones de juego como reducir costes de construcción, aumentar la cantidad de cartas producidas o recibidas, mejorar las puntuaciones…

Una vez decidimos crear partida, se nos permite elegir el número de contrincantes, si estos van a ser personas o se encargará la IA y, en este último caso, el nivel de dificultad para dicha IA que puede ser Aficionado, Avanzado o Experto. En este caso elegimos jugar contra dos oponentes virtuales con dificultad Avanzado para ambos. Cuando se elije una dificultad, el juego usa a PNJ concretos, es decir, Carmen y Juan siempre son PNJ avanzados. Para cada nivel de dificultad hay unos PNJ concretos. También podemos elegir si empezar turno nosotros como gobernador o que la IA sortee al azar quién será el primero.

En el juego a tres, los oponentes aparecen ubicados en la parte superior de la pantalla. Para cada jugador hay doce espacios para colocar los edificios construidos y, junto al nombre y avatar del jugador, el número de cartas de que dispone en su mano y los puntos que lleva sumados. En el centro de la mesa se muestran los cinco roles, para saber en todo momento cuales han sido elegidos y cuales quedan disponibles. Estos son los de constructor, productor, comerciante, diplomático e ingeniero. Cada uno permite realizar determinada acción de juego: construir edificio, poner en producción artículos, vender artículos, elegir carta de entre varias sacadas del mazo y finalmente robar una carta del mazo.

Me toca vender un artículo y como solo tengo en producción uno no hay mucho que decidir. Al menos recibiré dos cartas por él, que falta me hacen dado que no tengo ninguna en mi mano en esos momentos.

Turno para la producción. Como no estoy en mi turno solo puedo poner en producción un artículo. De haber escogido ese rol podría producir dos para luego beneficiarme del comercio y obtener más cartas.

Llega el momento de construir un nuevo edificio pero con las cuatro cartas de mi mazo solo puedo elegir entre dos. El más apetecible es la capilla pues me permite al final de cada turno colocar bajo ella una carta de la que elija descartarme para sumar un punto más de victoria.

La cosa pinta bien. Partida equilibrada, pocos edificios pero aún quedan cinco turnos de construcción, la capilla para colocar cartas debajo y seis cartas en mi mano. A priori una buena situación de juego, pero en San Juan una simple carta trastoca todo, como se verá a continuación.

Carmen ha optado por acumular cartas de producción con la intención de conseguir abundancia de cartas para sus manos. Eso, si los demás se centran en impedir que pille el rol de comerciante, de poco le serviría, pero el caso es que la moza acaba de construir la casa consistorial. Ese edificio tiene la virtud de que otorga 2 puntos de victoria por cada edificio de producción que se posea, y eso en el caso de Carmen equivale a 12 puntos del tirón, aupándola a los 27 puntos de victoria totales y determinando el resultado de la partida sin tiempo para reaccionar.

Al concluir la partida se nos muestra la puntuación, informándonos el juego del origen de dichos puntos. Carmen ha logrado sumar 18 puntos con su casa consistorial y gana la partida sin paliativos. De haberse conseguido algún logro durante la partida también se nos mostraría en esta pantalla.

Los logros funcionan como los de consola, se otorgan al lograr realizar en el juego determinadas acciones meritorias. En este caso he conseguido 40 puntos en una partida pero no llegar a los 50.

También se nos muestra el total de puntos que hemos acumulado en nuestras partidas así como la posición que ocupamos entre el total de jugadores de San Juan para IOS. En este caso el puesto 149 con 954 puntos que, sabiendo que a día de hoy somos 3.041 jugadores, no está mal del todo. De todos modos este aspecto del juego es lo menos interesante porque simplemente indica que si juegas más que yo sumarás más puntos. Lo verdaderamente divertido es el juego en sí así como la posibilidad de hacerlo con otras personas en el mismo iPad o en modo online.

En definitiva un juego que, sin conocer el original de mesa, entiendo ha sido muy bien adaptado porque es sencillo de comprender, de jugar y reporta innumerables momentos de buen ocio lúdico. Yo me lo estoy pasando pipa jugándolo y deseando estoy de poder probarlo en mesa para disfrutar de él también en el modo tradicional. Mientras tanto, si alguien se anima a jugar online ya puede ir avisando.

3 Responses

  1. kikaytete

    Buena reseña.
    Soy bastante aficionado a los juegos iOs, y aunque el San Juan me gusta mucho, hasta que no se bajen de la parra con el precio creo que no lo tendré.

    • Chisco

      Gracias, kikaytete. Lo suyo es esperar a que bajen de precio porque muchos tienen bajadas para luego volver a subir. Pero en algunas ocasiones se observan juegos de mesa para iPad con el mismo precio desde que salieron, ni una sola bajada o modificación de ninguna clase. Ojalá en este caso baje de precio a no mucho tardar y puedas jugarlo.

      Un saludo.

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