Warhammer Quest para iOS, ya era hora

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Ya era hora, sí. Ya era hora de poder contar en el iPad con un juego mazmorrero de calidad y que haga las delicias de los aficionados. No es cosa de probarlo y echar las campanas al vuelo. Me he subido los personajes a nivel cinco (con excepción del hechicero que es el rezagado del grupo) para poder hacerme una idea real de lo que es el juego y valorar con conocimiento. Normalmente bastaría un ratejo con cualquier juego para iOS para saber si el título merece la pena o no, pero siendo un apasionado de los dungeon crawlers en tablero desde HeroQuest o el propio Warhammer Quest hasta los más recientes como Descent, he preferido catarlo bien para confirmar que el subidón de los primeros minutos era objetivo y no producto de mis gustos personales.

Hace unas semanas comentaba en el blog la agradable sorpresa que supuso descubrir DarkQuest y, ciertamente, es un buen juego, pero se queda en lo más simplón comparado con este Warhammer Quest ¡Ojo! DarkQuest es buen juego, se lo pasa uno pipa jugándolo y como te gusten los mazmorreros estarás en tu salsa. Simplemente es que a nivel estético, gráfico, de idioma (para quien no se lleve bien con inglés obligado de DarkQuest) y de opciones de juego Warhammer Quest es superior. No en vano el primero tiene un precio de 0,98 euros por los 4,49 euros del segundo. Y no solo en eso puede quedar el coste, como ya veremos más adelante.

Entre las opciones de configuración tenemos las habituales de volumen para música y efectos, pero también la posibilidad de elegir entre cinco idiomas. Como decía, una de las ventajas del juego es que podemos jugarlo en español y aunque está bien implementado, alguna traducción literal chirría algo. Se ve que el traductor o traductores no han jugado rol. Pero se trata de cosillas muy puntuales que no impiden comprender perfectamente los textos. Sí que se aprecia, conforme avanzan las horas de juego, que las introducciones a determinadas aventuras se repiten esencialmente, con lo que podría dar la sensación de que nos encontramos ante la misma situación, no siendo así. De hecho, si repetimos una misión observaremos que el mapa cambia porque se elaboran al azar (de entre las posibilidades que se contemplen en el juego), de modo que rejugabilidad al 100%, algo de por sí casi asegurado a priori en este tipo de juegos. También podremos elegir entre mantener u ocultar la sangre cuando se acierta en un ataque y que va manchando el suelo de las mazmorras e incluso guardar en la nube nuestros avances. Añadir que la banda sonora tiene poca variedad pero mola, sobre todo la que se activa en momentos de combate, no se hace repetitiva o cansina, y si nos molesta pues con quitarle el volumen…

Para protagonizar nuestras aventuras, afrontar los peligros del viaje y vencer a las fuerzas del mal en las mazmorras contamos con cuatro héroes. El primero de ellos es Sarrtar el Cuervo, un bárbaro del caos proveniente de las heladas tierras de Norsca. Es el tanque del grupo, la mala noticia para las hordas enemigas que amenacen de frente al grupo. Su único punto negativo es que a veces, producto de su frenesí, se le va la olla montando en cólera y lanzando tajos a diestro y siniestro sin importar que los que se encuentren a su alrededor sean amigos o enemigos. Además, cuando esto le pasa, como se entiende que ese desfogue es un ataque ya no podrá atacar ese turno a los enemigos. Pero bueno, se le perdona porque es la mole que todo grupo necesita.

Ungrim Truehand es un orgulloso (y tozudo) guerrero enano del clan Rompehierros, lo que ya es toda una declaración de intenciones familiar. Más balanceado en fortaleza y resistencia que el bárbaro y empleándolo también para tanquear y como arma de choque, Ungrim suele recibir más daño que su camarada norteño. Contra enemigos del mismo tipo y en idénticas circunstancias a Ungrim le entran más ataques que a Sarrtar. Aún así es un guerrero más que apto y da gusto verle cercenar a varios enemigos en un solo ataque, algo en cuya ratio supera al bárbaro (esto puede haber sido casualidad).

Kurt Swartzhand es un hechicero de la Orden Gris que aprovecha la energía presente en los vientos de magia (concepto propio de Warhammer) para realizar conjuros. Aunque Kurt cuenta principalmente con hechizos de ataque, uno muy valioso es Niebla de curación, sobre todo cuando no hay objetos en el inventario con los que reponer a los héroes de sus heridas. Este personaje tiene un problema y es que a su lógica debilidad en el combate cuerpo a cuerpo, algo habitual por otra parte, tenemos el hecho de que no suma experiencia curando sino eliminando enemigos, como el resto de personajes. En las horas que le llevo echadas al juego reconozco que he preferido emplear a Kurt como sanador más que como un atacante más y ello ha redundado en que siempre vaya un par de niveles por debajo del resto en cuanto a progresión. Algunos hechizos de ataque son buenos y en determinados momentos vienen genial para debilitar a enemigos o darles la puntilla e incluso con su espada puede acabar con enemigos asequibles, caso de las ratas gigantes a las que acierta mucho; pero modestamente creo que es mejor emplearlo en más ocasiones como botiquín andante que como atacante.

El mejor para el final. Producto de absurdos “prejuicios” jueguiles, nunca me han gustado los elfos. Si hay que jugar rol o tablero con elfos pues se juega y se disfruta, pero si puedo elegir prefiero no hacerlo. Raras veces en las lecturas de literatura fantástica me gustan los elfos a nivel protagonista o como personaje icónico. Supongo que debe haber de todo y seré yo un caso raro, porque realmente suelen tener mucho éxito. Excepción hecha a mis queridos drow, elfos oscuros que molan cosa mala. Pues bien, en ocasiones me llevo un “zas en toda la boca” y me topo con algún elfo que merece ser salvado de la quema, jejeje. Este es un caso. Altathir es la crema, es el mejor personaje con diferencia del juego. Es el killer del grupo, mientras los enemigos se estampan contra Sarrtar y Ungrim, el elfo trincha con su espada y ensarta con sus flechas. Es un seguro de vida en toda regla y mortal de necesidad, lo que hace que elimine al doble de enemigos que sus compañeros y sume experiencia como la espuma. Sin nada es el mejor pero es que encima con la suma de nuevas habilidades aún destaca más, como Hipnosis, que le permite concentrarse para recuperar heridas sin mediación de nadie. Es tan bueno que no importa que hayan traducido la raza como elfo forestal en vez de elfo silvano.

El juego incluye la posibilidad de hacernos con otros tres personajes, se supone que superiores a los cuatro antes mencionados, y que van acompañados de armas y habilidades exclusivas. Se trata de un archimago, un enano “matatrols” y un clérigo. Cada uno por la friolera de 2,69 euros. Personalmente creo que no hacen falta. El juego tiene un nivel de dificultad aceptable salvo en modo máximo de los tres posibles, en donde si muere un personaje lo hace de forma permanente (en los modos fácil y aventurero, que es el que estoy jugando, si un personaje muere no suma experiencia y se recuperará en la población donde se reúna el grupo antes de salir de nuevo de aventuras). Sobre el pack de expansión no opino porque ignoro si merecerá la pena o no pero el que cueste lo mismo que el juego no ayuda. Seis localizaciones nuevas con sus misiones, mapas nuevos y enemigos no vistos en el juego básico pueden llegar a suponer una buena opción amortizable pero solo si hemos quemado bien quemado el juego y queremos más. De todos modos la rejugabilidad de Warhammer Quest hace que esto sea algo a contemplar muy a largo plazo y siempre que le bajen el precio. También incluyen la posibilidad de comprar oro pero no creo que nadie se gaste la pasta en esto y, precisamente por ello han hecho que cada vez cueste más monedas entrenar a los personajes en su subida de nivel.

Las ciudades tienen una vistosa presentación en forma de animación mediante libro que se abre dando lugar a población en 3D así como un texto en el que, por regla general, también nos toparemos con alguien que nos ofrecerá una misión bien o malintencionada, eso ya toca averiguarlo cada cual por su cuenta… El principal beneficio de acudir a ciudades es poder vender y comprar productos en el mercado. Ir soltando morralla y pillando mejor equipo para los personajes no es algo banal precisamente, siendo necesario obtener armas con mejor daño lo antes posible. También es cierto que suele conseguirse buen equipo como recompensa en las propias mazmorras despejando salas. Los objetos son de nivel verde (básicos), azul (medios) o naranja (superiores). Todo lo que se encuentre o compre va a un inventario común de grupo, desde donde podemos ir moviendo los objetos al inventario personal de cada héroe. hay que destacar la forma que tiene dicho inventario ya que dispone de cuatro casillas para cada nivel de objeto, algo muy útil. Algunas pociones y pergaminos no deben faltar.

También podremos visitar el templo local para implorar por su ayuda a los dioses de forma que mediante la oración (y el pertinente pago en monedas a los sacerdotes para sus vicios) recompensen la fe del héroe otorgándole según que beneficio para la siguiente mazmorra. Eso sí, muchas veces los dioses andan a otra cosa y no escuchan los rezos, avisados quedáis.

Tenemos también la zona de entrenamiento donde poder subir el nivel del héroe si ha alcanzado los debidos puntos de experiencia. Este es el gran sacacuartos del juego porque buena parte del oro se nos va a ir en esto. Al principio son apenas 200 monedas pero luego pasan a ser 400, 600…; y lo último que he pagado han sido 2.000 por subir héroes a nivel 5. Ya os aviso que si los tres primeros niveles se logran con cierta rapidez, conseguir reunir 2.000 monedas cuesta con lo que tocará, llegado el momento, desandar camino y repetir misiones lucrativas o facilonas donde hacerse con botín rápido, además de vender siempre todo lo que no sea imprescindible en el mercado. Cuando se sube un personaje de nivel se nos indican sus mejoras en puntuaciones así como la obtención de nuevas habilidades. Dependiendo del personaje, puede que las habilidades se obtengan cada nivel, en según qué niveles o incluso más de una habilidad en algún nivel concreto.

Otra forma de quitarnos monedas que los diseñadores han ideado consiste en que conforme nos movamos por la ciudad desde el mercado a la zona de entrenamiento o  desde el templo al mercado…; pueden aparecernos eventos tales como que nos emborrachamos y perdemos pasta, nos atracan y perdemos pasta, se nos cae la bolsa y perdemos pasta… No hay forma de evitarlo porque es del todo azaroso.

Para no perdernos con todos los datos de personajes y habilidades disponemos de un diario en el que poder consultar toda la información. Muy recomendable echarle un vistazo de vez en cuando.

Desde las ciudades podemos salir de aventuras eligiendo localización. Los iconos con fondo en blanco son misiones secundarias que no cuentan para el listado de completadas. Son más asequibles que las de fondo en rojo puesto que estas últimas nos aparecerán activadas por interactuar con otros personajes en ciudades. Para estas misiones se nos indicará el mínimo nivel de los héroes recomendado para acometerlas con posibilidad de éxito.

Avisar que, al igual que lo comentado para las ciudades, también viajando por el mapa entre localizaciones se nos activarán eventos solo que en esta ocasión no será para hacernos perder pasta sino para fastidiarnos perjudicando a los héroes con pérdidas en puntuaciones y modificadores negativos a acciones de juego como combate, heridas máximas, etc.

Los gráficos muy buenos, las animaciones fluidas y el nivel de detalle más que aceptable. En todo momento la vista es cenital si bien podemos alejar y acercar la “cámara” como rotar la imagen todo lo que queramos para adecuarla a nuestras necesidades estratégicas. He elegido esas dos imágenes que tomé en una mazmorra para ilustrar un nuevo aviso que hay que dar a los navegantes y es que si permanecer turnos ociosos en una sala suelen aparecer nuevos enemigos, con lo que permanecer quietos lamiendo heridas unos instantes está bien, para reponer fuerzas, pero como te despistes se te vuelve a llenar la estancia de enemigos.

Eso es algo que podemos usar a nuestro favor, propiciando que aparezcan oleada tras oleada de enemigos para darles candela y de este modo obtener al finalizar la aventura un nutrido bagaje de puntos de victoria, que siempre se agradece.

Por último una videorreseña en inglés del juego para disfrute del personal.

Juegazo con todas las letras que me va a reportar horas y horas de entretenimiento en el iPad. No soy de gastar dinero comprando juegos en la App Store porque prefiero esperar a que bajen de precio o los pongan gratis por un tiempo para aprovechar y pillarlos. No me importa esperar si me ahorro unos euros. Pero en este caso tenía claro que lo que por otro lado me he estado ahorrando bien merecía la pena gastarlo parcialmente ahora en Warhammer Quest, un título de sobresaliente.

Si se le quiere buscar algún aspecto a mejorar podríamos mencionar el que no tiene multijugador, que seguramente implementarán a no mucho tardar. De todos modos, aunque online no podamos disfrutarlo sí que podemos jugarlo en el mismo iPad permitiendo que cada jugador participante lleve un héroe o más de uno. No es lo más idóneo pero menos da una piedra.

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