Lecturas veraniegas

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Por fin comienza el verano. Sé que la estación comenzó el pasado 21 de junio pero seamos francos, el verano es cuando uno pilla vacaciones y dado que yo las voy a comenzar pues todos a la línea de salida, preparados, listos… ¡A disfrutar! Que ya tocaba y estaba pelín quemadete estos últimos meses, demasiado curro aunque, por otra parte, que no falte, claro. Y dado que dispondré de mucho más tiempo libre pues a viajar, jugar y leer. Me encanta leer y aunque procuro mantener un buen ritmo de lecturas a lo largo del año, en verano es cuando más libros se puede zampar uno. De hecho me ha dado por pensar si no sería buena cosa ir añadiendo entradas sobre libros que, por su relación con la afición por los juegos de mesa, considere puedan ser interesantes. Comenzamos con los primeros para darme el atracón de salida, el number one un libraco con todas las letras.

Las campañas de Napoleón. Un emperador en el campo de batalla. De Tolón a Waterloo (1796-1815), de David Chandler. Casi ná. Libraco no solo por su calidad sino por sus dimensiones. Es grandote donde los haya y en todos los aspectos: a lo alto, a lo ancho y a lo largo. Son 1.246 paginacas de subidón napoleónico al que llevaba tiempo queriendo hincar el diente.

Para que nos hagamos una idea de las dimensiones del librito en cuestión aquí tenemos posando a Pierre. Hasta el pobre jamelgo da muestras de sentirse impresionado y no es para menos. Eso sí, no todo es, como diría un amigo, venga letras sin un solo dibujo. También cuenta con sus buenas ilustraciones, especialmente mapas.

Philippe, un buen amigo de Pierre, nos ayuda a mantener en su sitio las páginas porque una vez abierto el tochaco cuesta bastante controlarlo para que se esté quietecito. No es este un libro cómodo para leer tumbado precisamente, mejor sobre una mesa o apoyado donde se guste. Como decía, mapas bastantes. La mayoría de batallas, como no podía ser de otra manera. En este caso ilustración dedicada a la batalla de Eylau. Estos mapas de batalla no siempre son de una página sino que en ocasiones ocupan dos para un mejor detalle.

En esta imagen se aprecia el otro tipo de mapa, el que nos permitirá ubicar perfectamente los territorios sobre los que se desarrollaron las diferentes campañas. En este caso los jinetes franceses ceden su lugar a Klaus, húsar de la muerte prusiano para que no todo fuese presencia francesa. En este caso se trata del mapa de la campaña de 1809.

Pero dejamos ya al amigo Chandler para acudir a otro título al que le tenía no pocas ganas y que, estoy seguro, disfrutaré durante el verano.

Kaigun. Strategy, Tactics and Technology in the Imperial Japanese Navy, 1887-1941, de David C. Evans y Mark R. Peattie. Libraco también de proporciones considerables que, aunque con solo 661 páginas, el tamaño escogido para la fuente asegura unos entrañables dolores en ojos y cabeza de lo más curiosos. Aún así seguro que va a cumplir las exceptativas creadas. Al menos eso espero.

El libro cuenta con bastantes ilustraciones que van desde las de tablas y gráficos hasta las de navíos, que son las más abundantes, y cazas de la Marina Imperial. También algunas fotografías y mapas, todas las ilustraciones en blanco y negro. En este caso ilustraciones dedicadas al acorazado Mutsu y al portaaviones Shōkaku, uno de los seis que participaron en el ataque nipón a Pearl Harbor.

Finalmente algunas novelas históricas para no perder la costumbre.

El primero es Pretoriano, de Simon Scarrow. Se trata de la novena entrega de esta serie de novelas ambientadas en la Roma imperial de Claudio y protagonizadas por los oficiales Cato y Macro. Será el primero que lea de los tres porque me gustan bastante estas novelas que, si bien no destacan por su calidad literaria, la ambientación sumado a las dosis de acción, batallas e intriga lo compensan perfectamente. También el segundo volumen tiene a la antigua Roma por protagonista, en este caso Pax romana de Yeyo Balbás. Cronológicamente es anterior a las de Scarrow ya que en este caso se centra en la campaña de Octavio contra los cántabros. El libro me ha atraído no únicamente por su contexto histórico sino porque parece ser se centra bastante en el día a día de una legión romana en campaña, lo que siempre mola. Finalmente tenemos Muerte de Reyes, de Bernard Cornwell ¿Queda alguien que guste de la novela histórica y no sepa quién es Bernard Cornwell? Esta es la sexta entrega de su saga Sajones, vikingos y normandos y dado que las anteriores me encantaron y que a mí el tema vikingo me pone, pues poco que añadir, simplemente esperar que siga estando a la altura.

Por cierto…

¿He mencionado ya que el de Chandler es un libraco enorme?

 

2 Responses

  1. darkmaikegh

    Madre mia, qué verano de lecturas de vas a pegar. El de Napoleón tiene una pinta estupenda, el de los japoneses muy chulo también, pero estando en inglés… no sería capaz de leerlo.

    Respecto a las novelas históricas, la de las guerras cantabras no me llama mucho, ya leí uno con la misma temática (“El último soldurio” de Javier Lorenzo) y me dejó un poco frió. Las otras dos si me llaman más.

    Feliz Cultura…digo, lectura.

    Un saludo desde el lado oscuro

  2. Chisco

    “Pretoriano” ya ha caído, mañana mismo o pasado a más tardar meto reseña en el blog. En su línea, entretenidos y sin demasiado rigor histórico en cuando a las tramas, que sí en cuanto al mundo romano.

    Un saludo!

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