Tank on Tank, una buena forma de iniciar en wargames

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En verano siempre surgen ocasiones en las que andas jugando algún wargame y alguien se muestra interesado en saber cómo funciona la cosa o algún otro juego y surge el interés por los wargames. Es curioso pero tengo amigos y conocidos apasionados por la historia militar que no han catado un wargame de tablero ni de miniaturas en la vida. Por supuesto, no es algo obligatorio, pero suele ocurrir que uno llega al wargame por el interés en la Historia en general y su apartado bélico en particular. Cuando eso sucede es bueno poder contar con juegos sencillotes que mostrar a esas personas interesadas y, de paso, echar el rato de vez en cuando a algo facilón que no requiera ni tiempo de preparación y penas de juego. Uno de esos juegos es Tank on Tank, la simplicidad ella realidad.

El manual tiene el alto de medio A4 y cuenta con apenas 14 páginas, de las que propiamente reglas únicamente son 7. Todo muy sencillo y asequible para cualquiera que jamás haya jugado wargames o juego de tablero de cualquier clase.

Dos mapas hexagonados en cartoné a cara única y con dimensiones algo más anchas y cortas que un A4. No hace falta más. En el manual se indican unidades para seis escenarios distintos pero al ser tan sencillo es fácil inventarse cuantos escenarios se quiera. Unas unidades en un lado, otras en el lado o puesto y a zurrarse un rato.

Ejemplo de fichas del juego, con rebabas por retirar con cúter.

La ambientación es la Segunda Guerra Mundial, siendo las unidades enfrentadas alemanas y estadounidenses. El nombre del juego no es azaroso ya que la mayoría de unidades son tanques, pero se cuenta también con artillería autopropulsada, piezas anticarro e infantería. Los números hacen referencia al rango de alcance, defensa y movimiento.

El resto de fichas son marcadores de juego: el de turno, los que indican tripulaciones carristas de élite y esas con el indicativo AP hacen referencia a los puntos de acción que permiten costear acciones con las unidades de juego. Lo interesante es que esos marcadores AP se colocan en una taza, bol o recipiente opaco y tu oponente saca una para tu turno conociendo los puntos de acción de que dispondrás dicho turno, pero sin saberlo tú, con lo que cuando llegas a esa cifra de puntos de acción gastados el oponente te avisa y te dice «Quietecito ahí, no tienes más puntos de acción».

También se incluye una hoja de ayuda para recordar algunos aspectos de juego, como el hecho de que las unidades tienen un arco delantero, únicas zonas válidas hacia las que atacar, y un arco trasero que supone su parte débil que hay que evitar dejar expuesta a las unidades enemigas o el efecto del tipo de terreno.

Un sistema de juego sencillo, apenas teniendo que controlar el aspecto de los puntos de acción limitados, la línea de visión para ataques (con alguna excepción para la artillería autopropulsada) y el buen uso del terreno (especialmente unidades ligeras como piezas anticarro e infantería). Se explica en cinco minutos y como es fácil comprender, el montarlo apenas ocupa un minuto. Además el combate es sencillo y el resultado total: si aciertas eliminas unidad enemiga, si fallas pues mala suerte.

Un título más a tener en cuenta a la hora de iniciar a cualquiera en wargames a la par que un “filler wargamero” (si no existe, acuño el término) para echarse la partideja de vez en cuando si no se tiene apenas un rato para jugar.

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