Hapsburg Eclipse

En Viena se las prometían muy felices en su conflicto personal con Serbia allá por junio de 1914. Teóricamente no había color y se trataba de un elefante contra una hormiga, pero sobre el terreno las cosas no marcharon como se pensaba. Por una parte los serbios aguantaron no una semana, ni dos, sino hasta finales de 1915. Para agosto del 14 ya estaban los austriacos evacuando Bucovina ante la presión del ejército ruso y fracasada la intentona austriaca de hacerse con la zona polaca en manos rusas. Para colmo de males, británicos y franceses seducen a los italianos para que abandonen su neutralidad (que ya había dejado flipando al personal en Berlín y Viena el año anterior) y pasen en 1915 a entrar en guerra del lado aliado y al . Tres frentes a los que atender y un imperio, el austro-húngaro, que a todas luces dejaba claro a quienes llevaban décadas resistiéndose a aceptar algo así, que sus tiempos de poder y gloria quedaban muy atrás. Si le tocó al imperio otomano ser designado como el hombre enfermo de Europa no menos enfermo y plagado de flaquezas se encontraban el multinacional imperio austrohúngaro.

En Hapsburg Eclipse, que me he pillado en Juegos de la Mesa Redonda, nos ponemos al frente del gobierno austriaco para tratar de contener el avance de los enemigos desde los tres distintos frentes: el italiano desde el suroeste, el balcánico desde el sur y el oriental que en el juego está subdividido en tres avances rusos desde la zonas polaca, cárpata y rumana. Si logramos evitar que ninguno de los ejércitos enemigos llegue a Viena habremos ganado la partida, de no ser así la guerra habrá acabado para nosotros en forma de derrota. Lo habitual en la serie States of Siege de la editorial Victory Point.

Al contrario de las antiguas bolsas zip con el juego dentro, lleva ya un tiempo Victory Point sacando sus títulos en un formato de mejor calidad, no excesivamente mejor pero sí en comparación con los anteriores. Lo que antes eran bolsas zip ahora es una caja de cartón, mucho mejor para volver a guardarlo todo.

Como siempre, un manual en formato reducido, sin excesivo número de páginas y reglas de lo más sencillas que, además, comparten mecánicas con otros juegos de la misma serie, States of Siege de modo que si se ha jugado antes a otros títulos, como es mi caso, se va casi a tiro hecho pasando a leer lo que añade o modifica este juego con respecto a los anteriores. En este caso 20 páginas de reglas y dos más con ejemplo de juego y notas finales.

Mazo de cartas que suponen el motor de juego ya que es a través de lo que se nos indique en las cartas como sabremos, entre otras cosas, qué ejércitos enemigos son los que avanzan hacia Viena o los puntos de acción de que dispondremos para frenar o incluso hacer retroceder al enemigo. Nos vienen ordenadas en tres grupos, diferenciadas por el color de la franja longitudinal izquierda, como mazo de eventos del amanecer, mazo de eventos del mediodía y mazo de eventos del anochecer, por hacer un símil cronológico y concluir en el momento nocturno del posible eclipse final. Aunque no he tenido ocasión de leer el manual imagino que sucederá como en otros juegos de la serie y se nos ofrecerá la opción de un juego histórico ordenando las cartas por número e incluso la posibilidad de crear distintos niveles de dificultad mezclando mazos.

La calidad de las cartas es ligeramente superior a la de las ediciones en bolsas zip pero no iguala la calidad habitual en la mayoría de juegos, ni de lejos se acerca a la de las cartas de GMT, por ejemplo. No obstante esa cartulina fina tiene el grosor justo como para no combarse directamente y ser funcionales. El enfundado es obligatorio.

Los dos dados que trae el juego también son mejores y de mayor tamaño que los mini dados de las ediciones en bolsas zip. Les he colocado al lado un dado de rol para que se aprecie mejor su volumen.

El tablero de juego nos viene en dos formatos. Uno de ellos es el habitual en la serie, el que venía en las ediciones en bolsas zip, esto es, un tablero impreso en papel-cartulina o cartulina fina, como se prefiera. Es el formato que usaré para jugar porque aunque se supone que el otro es de calidad superior tiene sus propios inconvenientes. Se aprecia la casilla de Viena con número 0 hacia la que confluyen todos los frentes enemigos, unos a 6 casillas de distancia y otros a solo 5 casillas. Los diferentes tracks, tablas y espacios donde colocar fichas, como las que indican que se ha producido una revuelta húngara, checa o croata, así como la entrada en guerra de los búlgaros a nuestro favor, el de las Potencias Centrales.

El otro tablero está conformado por cinco piezas a lo puzzle y es de cartulina de mayor gramaje, mucho más gruesa y sólida. De haber venido en tablero plegado habría estado genial pero como no habría cabido en la caja han optado por hacerlo, en este juego y en otros de los que están sacando con el nuevo formato, a lo Valley Games. El problema es que como no llega a tener el grosor que haría que las piezas se mantuviesen perfectamente encajadas y sin movimiento, sucede que cuando montas el tablero se producen ciertos combados.

Espero que colocándole peso encima anule el combado. Una pena porque si encajasen bien las piezas sería mejor tablero que el de papel, evitando los pliegues de aquel. Pero mientras no solucione este problema será con el de papel con el que juegue.

Por último las fichas de juego. No son muchas porque el juego no requiere más y porque este tipo de títulos se basan precisamente en la sencillez y en que las partidas duren poco. En este caso contamos con fichas para los ejércitos enemigos en sus distintas nacionalidades, marcadores para la ayuda militar alemana de diferente tipo, la lealtad o revuelta de las principales nacionalidades dentro del imperio… Pero una de las cosas que más me han gustado es comprobar que aparecen marcadores con batallas que no tuvieron lugar en el frente austriaco, caso de la paliza alemana a los rusos en Tannenberg, el sesastre aliado en Gallipoli, el bautismo de fuego británico en Mons y otras. Esto es porque podremos determinar el resultado de dichas batallas en otros frentes de la Gran Guerra, lo que tendrá su repercusión en la moral de las Potencias Centrales, con lo que nos veremos directamente afectados. Así mismo se incluyen batallas importantes en las que participó el imperio austro-húngaro. Creo que es un gran acierto que añade un punto extra de emoción y nos hace recordar que el conflicto austriaco con sus enemigos no es algo aislado sino que forma parte del contexto bélico europeo del momento. En la caja nos vienen, además, dos bolsas zip para tener las fichas recogidas dentro de la caja, lo que se agradece.

¿Qué le voy a hacer? Me encantan los juegos de Victory Point. Habrá que salvar al imperio de las hordas bárbaras del este y del sur, así como vengar la afrenta de esos traidores italianos que convirtieron en papel mojado los tratados de 1882 y 1887. Como dirían nuestros aliados alemanes: «Gott mit uns». Y que esto lo diga un ateo…

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